Una buena salud nos asegura una buena vida en todos sus niveles: mental, anímico, espiritual, físico, emocional, social y otros, el correcto funcionamiento del cuerpo depende del equilibrio entre todos los elementos de nuestro organismo y la naturaleza ya que formamos parte integral de ella. La salud es mantenida por la práctica de la medicina, pero también por esfuerzo propio, ejercitándonos, una dieta saludable, manejar el estrés, el dejar de fumar y de abusar de otras sustancias nocivas entre otras medidas son pasos para mejorar la salud. El sueño es de vital importancia para un completo desarrollo del individuo, los seres humanos no tenemos un almacén de sueños, como podemos tenerlo de vitaminas o grasa. Deberíamos dormir entre 7 a 8 horas diarias y tomar una siesta corta de 20 a 30 minutos, 1 hora después del almuerzo. El deporte es saludable, aumenta nuestra capacidad mental y la memoria. El cerebro se oxigena y por consecuencia tenemos una mayor capacidad de concentración, atención y creatividad. El deporte nos ayuda a mejorar nuestro sistema inmunológico. Durante el ejercicio se liberan endorfinas que generan la experiencia de la felicidad, nos libera del estrés. Nuestra alimentación tiene que ser principalmente a base de verduras y frutas, si consume carne que sea dos veces por semana como máximo, es importante beber dos litros de agua diario, debemos caminar, estar activos después de comer. Es importante comer lo necesario y lo más nutritivo. Recordemos que la salud mental origina la salud física, es por eso importante estimular nuestros sentidos, nuestra imaginación; por ejemplo la música tiene la facultad de traer al plano consciente los recuerdos mas vagos y antiguos, la escritura es un ejercicio de coordinación y orden mental, la lectura potencia nuestro intelecto y nuestra capacidad de raciocinio, la creación de formas y figuras ayuda a la coordinación y la sensibilidad. Al igual que otras formas de salud, la salud mental es importante en todas las etapas de la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la edad adulta. El déficit en la salud mental contribuiría a muchas enfermedades somáticas y afectivas como la depresión o la ansiedad. Debemos fortalecer los conocimientos, aptitudes y actitudes para participar responsablemente en el cuidado de nuestra salud y para optar por estilos de vida saludables, facilitando el logro y conservación de un adecuado estado de salud individual, familiar y social.